sábado, 14 de abril de 2012

Por La Blanqueada

Esta semana por cuestiones laborales (controlando consumo de medidores eléctricos) vi muchas torcazas (Zenaida auriculata) en un campo que estaba repleto de una "maleza", la quínoa (Chenopodium quinoa). Me había parecido ver otras aves, creí que eran de la familia Icteridae, alguna especie de tordo, tal vez renegrido. Esto era en la estancia La Blanqueada, un paraje que se conoce como Apeadero Funke, una antigua estación del ya desaparecido hace más de 50 años tren de trocha angosta, en cercanías del río Salado y su serie de lagunas encadenadas. 
Por la tarde, luego de almorzar vuelvo a la zona con mi cámara, que había decidido llevar porque la usé como prismático, ya que un medidor en la zona estaba después de un zanjón hondo y con agua y no alcanzábamos a divisar claramente los números.
 Luego de tomar la foto y ver la lectura del medidor, tiré unas cuantas fotos a solo500 metros de allí, donde estaban estas enormes bandadas de torcazas y (para mi sorpresa mayúscula) de estornino pinto (Sturnus vulgaris). Solo había visto antes en la zona de Monte y Cañuelas algunos ejemplares aislados en escasas ocasiones, aunque me había comentado el recientemente fallecido observador y criador de aves Roberto Siri que en su campo estuvieron algunas bandadas de esta especie introducida en el país hace pocos años.
Los estorninos formaban enormes bandadas de cientos de individuos, concentrados al igual que las torcazas en la zona del campo con quínoas, que en esta época deben estar produciendo grandes cantidades de semillas, que caen al suelo y las aves comen. Las bandadas en ocasiones eran mixtas, pero con el movimiento ondulante y de grupo típico de los estorninos
Una gran preocupación hay entre los ornitólogos por la abundancia que va en aumento de esta especie exótica que tiene fama de ser muy invasiva y plaga, incluso en su región de origen: Europa. Tal vez sea el comienzo de una invasión a gran escala.
También noté la abundancia de torcazas en muchos otros establecimientos rurales de la región, en ocasiones cientos de ellas, aunque ningún estornino pude observar.
Las torcazas y estorninos usaban los árboles que marqué en el mapa como dormideros o posaderos. Como consecuencia de la abundancia de aves granívoras pude observar un buen número de rapaces, halcón plomizo (Falco femoralis), y halconcito colorado (Falco sparverius). Incluso llegué a ver posado a solo un metro de distancia y en el mismo alambre a una torcaza y a un halcón plomizo, ninguno de los dos se inmutaba, las torcazas lo toleraban, el halcón no las perseguía, seguramente estaba muy satisfecho.
Para destacar de esta jornada fue la observación de un estornino albino, fácilmente visible entre la multitud y cuando se posaba en el suelo, a diferencia de las otras aves  que costaba distinguir con el color de la tierra y la vegetación, y el descubrimiento a traves de la fotografía de un ejemplar con leucismo parcial (la cola blanca).
La zona está a 17 km en linea recta del centro de San Miguel del Monte


Bandada de estorninos


Zona de quínoas, único lugar donde estaban las bandas de estorninos

Torcazas en vuelo

Bandada mixta en fuga con el estornino albino destacándose

Bandada mixta en fuga con el estornino albino destacándose

Foto con recorte para mostrar al estornino con leucismo en la cola (derecha)

Foto con recorte para mostrar al estornino albino


Torcazas

Bandada de estorninos ¿cuántos habría?



Recorte de foto, muestra estornino con plumaje de época no reproductiva

Torcazas en vuelo


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