jueves, 19 de julio de 2018

Gavilán ceniciento (Circus cinereus)

FAMILIA ACCIPITRIDAE
Habita diferentes ambientes como pastizales, serranías, estepas áridas y estepas arbustivas, asociado muchas veces a lugares con agua.
Se lo observa solitario o en parejas planeando, pocas veces posado y en tal caso en el suelo, muy raramente en ramas o palos.
Se alimenta de roedores, reptiles, pichones y pequeñas aves.
Para anidar busca lagunas con juncos, espadañas  o pajonales. La hembra realiza una puesta de  3 huevos blancos que incuba por un lapso de 32 días.
Presenta dimorfismo sexual, el macho es de tonos grises en la cabeza y dorso la hembra en cambio presenta coloración marrón en esa zona. La hembra es más grande que el macho, midiendo 50 cm y 40 cm respectivamente.
Macho (Monte, Buenos Aires)

Hembra (Comodoro Rivadavia, Chubut)


martes, 17 de julio de 2018

Junquero a la sombra

Habitualmente los fotógrafos de fauna evitan tomar fotos de animales en la sombra, ya que usualmente andando en el campo y si no se tiene  trípode o el animal es inquieto no conviene hacer instantáneas porque se debe disparar a baja velocidad.
Yo tenía un junquero (Phleocryptes melanops) a muy poca distancia, buscando bichitos en el barro muy confiado, me gustaba la escena y los colores que se veían, parecía de día frío aunque fuera de comienzos de otoño, una mañana templada. Me decidí por probar aunque los junqueros son inquietos, seguramente en algunos momentos lo iba a tomar con menos movimiento o quieto. Estas son las que mejor me salieron, las tomé con 600 mm y a 1/100 seg. o incluso menos. Para mi valió la pena fotografiar en esas condiciones, ya lo estoy intentando aunque no es tan fácil.








viernes, 13 de julio de 2018

Sur bonaerense III (Puerto de Quequén)

Como conté antes en mi última nota luego de visitar Balneario San Cayetano me dirigí hacia la ciudad de Necochea exclusivamente a la escollera del puerto, donde están los lobos marinos sudamericanos (Otaria flavescens) que de por si vale la pena observarlos, aunque mi objetivo principal era ver si había paloma antártica (Chionis alba) y si era posible mejorar fotos de la especie que ya había visto en ocasiones anteriores en los puertos.
Necochea es una ciudad de mediano tamaño de acuerdo a parámetros de lo que es Argentina, con unos 120.000 habitantes junto a la vecina localidad de Quequén, del  otro lado del río homónimo y en la actualidad forma prácticamente un centro urbano unificado junto con Necochea. En la desembocadura del río y en la localidad de Quequén se encuentran las instalaciones principales del puerto, del lado de Necochea en cambio está la escollera y el apostadero de los lobos marinos.
Luego de atravesar toda la ciudad, algo de tránsito y semáforos llegué al apostadero de los lobos marinos. Tal vez por el día soleado había gente que iba y venía en autos desde una punta a la otra de la escollera, algo que perturbaba seguramente a los lobos marinos, los automovilistas les pasaban muy cerca, quizás molestos porque varios de ellos pasaban de un lado al otro de la alzada con su lento desplazamiento característico, no vi mucho respeto hacia estas criaturas; no había nadie que controle el lugar, suele haber personal de Prefectura Naval pero no vi  a nadie en ese momento, en especial para resguardar a transeúntes desprevenidos que podrían ser heridos si se acercan demasiado a los mamíferos acuáticos; incluso podría haber personas que molesten a otras o cometan delitos, no falta nunca el que grita algo desde un auto en marcha cuando uno saca fotos.

Ni bien llegué enfilé para la escollera pero al ver mucho tránsito en tan angosto camino viré hacia atrás antes en un sector de banquina ancha y me volví  hasta estacionar en un terreno descampado que funcionaría como un estacionamiento público improvisado. Caminé unas decenas de metros y los  otáridos me recibieron con su penetrante hedor pero no le di importancia ya que vi varias palomas antárticas y una gaviota disputándose un festín, que no era cosa que materia fecal de lobo marino, sin dudas una situación hermosa para fotografiar aves y su comportamiento, solo los que nos gusta la naturaleza creo que podemos sentir gusto en hacer fotos y una filmación sobre esa clase de alimentación de las aves.


Paloma antártica (Chionis alba)



Gaviota cocinera (Larus dominicanus) juvenil












Estuve muy compenetrado con ver y fotografiar que ya casi ni me daba cuenta de la fragancia que despejaba mis fosas nasales, más cuando me voy a un costado de la lobería y a orillas del agua, entre los  lobos y dos pescadores humanos, desde allí algunas aves recorrían la costa caminando en busca de restos de piel, basura, materia fecal y vaya a saber uno que otro delicatessen para engullir. En un momento mientras fotografiaba las palomas antárticas un macá plateado había pasado cerca mí nadando y zambulléndose reiteradas veces, solo lo vi desde atrás y algo alejado, de todas maneras le hice fotos porque hacía más de un año que no veía a esta especie.


Lobo marino sudamericano (Otaria flavescens)







Macá plateado (Podiceps occipitalis)












Mucho más no se veía, solamente algunas gaviotas yendo y viniendo, los lobos marinos descansando; como las palomas antárticas se fueron retirando de mi vista detrás de los lobos marinos y a medida que el sol iba bajando me di cuenta que era tiempo de terminar con la observación y emprender camino a la localidad de Lobería, distante a poco más de 50 km, donde debía encontrarme con la gente del COA y dar una charla de aves, pero eso lo contaré en la próxima entrada.


domingo, 8 de julio de 2018

Mosqueta común (Phylloscartes ventralis)

FAMILIA TYRANNIDAE
Habita selvas ribereñas en la zona del Delta.
Se alimenta de pequeños insectos.
Hace su nido colgante con entrada  lateral y superior, adosado en las ramas de los árboles; para su construcción utiliza fibras vegetales, telarañas, líquenes y musgos, recubierto internamente con fibras finas y plumas. La puesta es de 3 huevos ovoidales de color blanco,
Mide 12 cm



lunes, 2 de julio de 2018

Sur bonaerense I (Visita al Santuario Natural del Cauquén Colorado)

El viernes 29 de junio salí hacia el sur de la provincia de Buenos Aires para ver la migración anual de cauquenes migratorios, que son 3 especies: cauquén común (Chloephaga picta), cauquén real (Chloephaga poliocephala) y cauquén colorado (Chloephaga rubidiceps), todas ellas menguando sus números porque son perseguidas por algunos agricultores ya que consideran que merman el rendimiento de sus cultivos, aunque en verdad no destruyen toda la planta sino que mordisquean la parte superior de los brotes, cobrando fuerza las plantas una vez que crecen y apenas afectando si lo hacen a los cultivos. Otro factor que influye en su declive poblacional son los grupos de cazadores que van a algunos campos con permiso de los dueños que les cobran un buen precio en dólares o euros, la gran mayoría de estos cazadores vienen de Italia, España y los Estados Unidos.
En 1931 los cauquenes o avutardas como se las conoce popularmente en la zona bonaerense fueron declaradas plaga en todo el país, fomentándose su caza y la destrucción de nidos y huevos, esto último en la Patagonia que es donde se reproduce. El estatus de conservación del cauquén común y el cauquén real es de vulnerable, pero el que más amenazado está con un estatus nacional de "en peligro crítico" es el cauquén colorado, que se estima quedan solamente 1000 parejas reproductivas en el continente, habiendo una población más numerosa en las Islas Malvinas que no migra, por esa causa a nivel mundial no es una especie amenazada.
En los últimos años la legislación los protege, incluso se declaró al cauquén colorado Monumento Natural, habiendo campañas por algunas entidades como la Fundación Azara y Aves Argentinas que están creando concientización en la población sobre esta problemática. Desde este pasado con ayuda de la Fundación Azara, el Ministerio de Ambiente de la Nación, Gekko-Grupo de Estudiosen Conservación y Manejo de la UNS y el Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS)  se creó el Santuario del Cauquén Colorado en el Establecimiento El Tamarisco, en el partido de San Cayetano.
Gracias a Pablo Petracci que los estudia e hizo una publicación en facebook entré en contacto con Carlos Pardo, el dueño de El Tamarisco para hacer una visita.
El camino fue de casi 500 km, comenzó alas 4:30 A.M. bien pero luego de 50 km ya cerca de General Belgrano comenzó a haber neblina que se puso espesa, en total recorrí unos 200 km en esas condiciones hasta la ciudad de Ayacucho donde la niebla se disipó. Luego el viaje siguió tranquilo por la ruta 29 que tiene poco tránsito; pasé por Napaleofú y a las 8: 10 cuando sale el sol estaba llegando a Lobería. A las 9 hs llegué a Neochea donde cargué combustible; ya me faltaban solo 100 km para llegar a las inmediaciones de Cristiano Muerto que es donde sale un camino de tierra que lleva al Santuario. Ya desda la localidad de Energía pude divisar los primeros cauquenes que eran de los reales o cabeza gris como también se los conoce, pero más lejos que en años anteriores. Llegando a Cristiano Muerto me comuniqué telefónicamente con Carlos que llegó especialmente para atenderme desde su casa en la cercana localidad de Orense.
Me contó que era muy probable que no estuvieran en su campo pero si en la propiedad contigua que era de su primo, que podía ver algunos grupos de cauquenes al comienzo del camino, cosa que en efecto era cierto, había muchos cauquenes reales y algunos cauquenes comunes.




En el centro, echada una hembra de cauquén común



Llegué a El Tamarisco y justo por detrás mío venía llegando Carlos que me llevó a recorrer la propiedad aunque sin éxito alguno, que al ver esta situación se comunicó con su primo y tuvimos el permiso para recorrer esta otra propiedad. Al llegar los vimos en un rastrojo de girasol, había varios grupos de cauquenes colorados junto a algunos cauquenes reales. Les hice varias fotos a distancia, no nos permitían aproximar demasiado, además no tenía buena visión por los tallos secos de girasol y un ángulo no del todo favorable, pero al menos estaba muy feliz esta vez de verlos en cantidad, las otras dos veces que viajé a la zona para ver cauquenes  vi 1 de muy lejos en la primera y entre 2 o 4 en la segunda, en esta ocasión eran al menos decenas.






Dimos las vuelta al potrero donde en una parte estaba pasando un tractor disqueando la tierra, pero solo quedaban pocos cauquenes porque estaban comenzando a irse al ver tanto movimiento.
Halcón plomizo (Falco femoralis)










Luego de haber dado una vuelta en círculo por el potrero me despedí de Carlos que debía volver a Orense y yo decidí recorrer otra vez el campo para intentar más fotos, pero los cauquenes se habían ido todos a un sector lindero que era casi todo tierra preparada antes de ser sembrada, había una enorme bandada donde había unos 300 cauquenes colorados y muchos cauquenes reales, los conté sacando numerosas fotos al grupo. Primero los observé desde el alambrado, luego lo pasé  e ingresé caminando, acercándome solo un poco más, intentando mejorar el ángulo de la luz pero como era muy esperable en un campo raso todas las aves se volaron, regresando al mismo lugar una vez que retrocedí rumbo a mi auto unos cuantos pasos.
Taguató (Rupornis magnirostris)







Rastrojo de girasol

Luego de estas últimas fotos fui hasta Orense a hacer unas compras para almorzar y pasé por la casa de Carlos. También recorrí un poco la zona de Orense para ver si divisaba más cauquenes, en especial buscaba al común que tan pocos vi en este viaje pero en esa zona no vi ningún cauquén, tan diferente era a lo que observé en 2015, donde había tantas de estas aves en campos cercanos a la localidad.
Luego de comer algo salí rumbo a Balneario San Cayetano, pasando por la escollera del puerto de Quequén para finalizar la jornada en Lobería donde debía dar una charla de aves ilustrada con fotos de mi autoría, invitado por el COA Lobería, pero todo eso lo contaré en una próxima publicación.

Notas relacionadas
Zona de invernada de los cauquenes
En busca d elos cauquenes migratorios